Crece la dependencia: frutas chilenas quedan en manos de China

Crece la dependencia: frutas chilenas quedan en manos de China


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30/11/2023 | 4min de lectura aprox. | Logística Chile

Estos negocios frutícolas entre Chile y China abonan el camino a una dependencia económica para la industria austral con el gigante asiático. Ya el 88 % de las cerezas que salen de los puertos chilenos arriban al mercado chino. 

La producción de frutas chilenas con carozo como la cereza, durazno y damasco saldrá rumbo a China con prioridad. La nación asiática se quedará con las próximas cosechas que se colectarán en las regiones Metropolitana, Valparaíso y O’Higgins.

Ya han comenzado a ingresar comitivas fitosanitarias de China en los huertos, zonas de embalaje, bodegas y frigoríficos, para inspeccionar los procesos relacionados con la industria frutícola austral. Esto es parte del nuevo “acuerdo de cooperación” pactado por la Oficina de Comercio de Dongguan, representada por su director, Zhang Jianliang, y la empresa Asia Consulting, con su directora ejecutiva, Yung Han Shen. El convenio tiene como objetivo incluir a Chile en la Feria de Productos Comerciales de Procesamiento de China (CPTPF).

Desde Pekín arribó a Santiago una misión encabezada por Huang Fayu, jefe de la delegación de la Aduana de China y subdirector de la División de Cuarentena para Animales y Plantas de la Aduana de Guangzhou. La comitiva acompañada de Li Na, encargada del subdepartamento de la Aduana de Changzhi y de la Aduana de Taiyuan; y Che Zhance, agrónoma superior del Centro de Tecnología de la Aduana de Nanning, verifican los protocolos que garantizarán el abastecimiento de frutas templadas al régimen de Xi Jinping.

 

La dependencia en datos

Sin embargo, estos negocios frutícolas entre Chile y China abonan el camino a una dependencia económica para la industria austral con el gigante asiático. Ya el 88 % de las cerezas que salen de los puertos chilenos arriban al mercado chino. Según las proyecciones recientes indican que la industria prácticamente duplicará su producción en las próximas cuatro temporadas, para alcanzar las 715.000 toneladas exportadas.

De hecho, la meta es que cada habitante de China coma 30 cerezas chilenas este año y esa cantidad aumente a 40 a corto plazo. Para lograrlo se hizo una inversión de 5000 millones de dólares, por parte del Comité de Cerezas de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (ASOEX).

Ya durante la temporada de exportaciones de frutas chilenas 2022-2023 revela el envío de 364.243 toneladas de cerezas, 84451 de ciruelas, 57190 de uvas de mesa, 34678 de 4846 nectarines, 4846 de arándanos, entre otros.

China, por su parte, envía frutas frescas a Chile como peras, kiwis y manzanas. Sin embargo, el mercado chileno no es clave para las exportaciones de Pekín, cuando posiciona sus frutas frescas en Vietnam donde factura 1.190 millones de dólares, Tailandia, que le genera 670 millones de dólares, Indonesia otros 560 millones de dólares, Hong Kong unos 400 millones de dólares y Filipinas 31.000 millones de dólares. La lista es larga. Le siguen Malasia, Rusia y Japón.

 

Un socio con problemas

Apostar por China como receptor casi exclusivo de las frutas chilenas con carozo arriesga a la industria, considerando que la demanda por estas es inestable. Aunque el mayor consumo se genera durante el festival de primavera, el cual es el año nuevo chino que se celebra en febrero, su caída es estrepitosa después de la celebración. Luego de este evento, el precio de una caja de cerezas chilenas disminuye de 55 dólares a 27 dólares. Es un descenso del 50 % atribuido al desinterés de los consumidores que solían comprar frutas para regalar a familiares y amigos después de finalizar la festividad.

Además, los datos macroeconómicos oficiales China sobre su recuperación son poco alentadores. La inestabilidad persiste. Un informe emitido por el Banco Mundial citado por Forbes rebajó el crecimiento de China al 4,4 % para 2024, en comparación al 4,8 % que se tenía previsto en el pronóstico del mes de abril, debido a la debilidad que se ha presentado dentro del sector inmobiliario.

Un escenario en el que es necesario agregar que las ventas minoristas y la producción industrial del régimen de Xi también han mostrado dificultades en el transcurso de este año, confirmando que Pekín es un socio con problemas a largo plazo. Si se considera que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) chino se quedará este año en un 2,8 %, ello significaría que el país, por primera vez desde 1990, será el que menos crecimiento tenga en la región de Asia-Pacífico, para la cual el Banco Mundial estima un crecimiento del 5,3 %. El problema radica en que superar la ralentización podría tardar hasta cuatro años. En Chile, deberían reflexionar un poco más.

Fuente: Panampost.com


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